5 mitos sobre productividad que merman tu tiempo, energía y dinero

Productividad

Todos lo hemos hecho. Todos hemos caído en la trampa de implementar trucos de productividad que aprendemos de otros, para después darnos cuenta de que en lugar de ayudarnos, nos perjudican.

Y te diré por qué creo que estos 5 mitos sobre productividad merman tu tiempo, energía y dinero:

  1. Ser multi-tasking (multi-tareas)
  2. Hacer primero la tarea más grande
  3. Trabajar todo el tiempo
  4. Estar “ocupados”
  5. Aprender, sin poner en práctica

Ahora, hablemos de ellos uno por uno.

Ser multi-tasking

Es algo que hemos escuchado o leído tanto, que ya está en nuestro subconsciente: Para ser más productivo, tienes que ser multi-tasking.

Si eres mujer, ni se diga. Las mujeres somos las reinas del multi-tasking por naturaleza. Podemos estar viendo el último episodio de Juego de tronos, mientras chateamos por whatsapp con nuestra mejor amiga y nos ponemos al día con la plancha.

Así que es normal pensar que podemos aplicar esa naturaleza multi-tasking a nuestro negocio.

El problema está en que cuando somos multi-tasking en nuestra vida personal, realmente no necesitamos poner el 100% de nuestra atención a esas tareas. Algunas cosas de las que hacemos no quedarán registradas ni en nuestro cerebro, así que no pasa absolutamente nada porque nuestra atención está dividida.

Pero sí pasará en nuestro negocio. Literalmente no puedes poner el 100% de tu atención a más de una cosa. Matemática pura. Si eres multi-tasking en tu negocio, al menos una de las cosas que estás haciendo (depende de cuántas cosas estés intentando hacer a la vez) se verá afectada.

Prueba esto:

Si realmente quieres ser multi-tasking, te recomiendo trabajar en bloques, por lotes. No es que seas multi-tasking en ese momento, pero cuando agrupas tareas similares para hacerlas por lotes, podrás trabajar en más de un “proyecto” a la vez. Por ejemplo, tomar fotos para tu blog, escribir posts, responder emails a clientes, etc.

Hacer primero la tarea más grande

Normalmente pensamos que al hacer la tarea más grande al inicio del día, nos sentiremos con más ganas de hacer el resto de las tareas. Mentira.

En primer lugar, las tareas grandes generalmente requieren más esfuerzo y nos dejan exhaustos y listos para hacer una pausa. Pero además, las tareas grandes normalmente no las podremos terminar en un día (porque estamos hablando de que es la tarea más grande); así que no haremos nada más en todo el día porque esa tarea no está terminada. No tiene sentido, ¿no?

Así que trabajamos en esa tarea grande por varios días o semanas seguida y no estamos haciendo otra cosa; así que nos frustramos.

Prueba esto:

El efecto bola de nieve. Termina las tareas pequeñas al inicio del día. Si tienes 8 cosas en tu lista de cosas por hacer, y al inicio del día has podido terminar con 5 de ellas, eso sí que te motivará a continuar.

Además, te recomiendo que dividas esa “tarea grande” en muchas tareas pequeñas. Así, haciendo esas tareas pequeñas, podrás ver un avance.

Trabajar todo el tiempo

La hora de comer, es la hora de comer. Si estás enfermo, descansa. Por la noche, duerme o desconecta. Y cuando no te sientas creativo, para.

Trabajar cuando no estás en óptimas condiciones para hacerlo, normalmente termina con resultados mediocres que tendrás que repetir de todas maneras.

Siempre nos decimos a nosotros mismos “una cosa más y ya”, lo que te lleva siempre a decir otra vez “una más y ya” y “una más y ya”. Y nunca termina.

No tienes que ser un robot y trabajar mientras comes o hasta las 2am.

Prueba esto:

Date un poco de tiempo, ponte alarmas para hacer una pausa para comer o en la hora que hayas fijado para irte a casa. Yo sé que muchos de ustedes están trabajando en su proyecto/negocio después de su jornada laboral en otro lugar, pero también necesitas ponerte límites.

Estar ocupados

El mito de “estoy sieeeeempre ocupado”. Lo escuchamos del vecino, nuestros compañeros de trabajo, nuestra pareja o incluso esa chica con una vida fantástica que seguimos en Instagram.

Así que solemos pensar que siempre tenemos que estar haciendo algo. Creemos que si alguien tiene mil cosas por hacer cada día, deben ser más productivos que nosotros. Otra mentira.

Sí, hay temporadas de mucho trabajo, temporadas en las que tu horario será una locura. Pero reconocer que es temporal, es clave. Trabajar con la intención de terminar esa temporada, es lo más importante.

Spoiler alert: Cuanto más te organices y sea más productivo, tendrás menos sensación de estar “ocupado”, pero en realidad es cuando estarás terminando con más tareas.

Si tienes tiempo libre porque intencionalmente te organizaste, está bien. Déjate un poco de espacio en blanco para desconectar y recargar pilas.

Prueba esto:

Si te agobias sólo de ver tu lista de cosas por hacer o no sabes cuál es tu plan para el mes, semana o el día a día, lo que tienes que hacer es planificar tus acciones estratégicas.

Si no sabes cómo hacerlo, es momento de hacer un poco de publicidad propia: en el programa “Plan de acción” te asesoro durante 5 semanas, para desarrollar un plan de acción estratégico de 12 meses; que no sólo te ayudará a conocer mejor de dónde partes y a dónde quieres llegar, sino que te guiará para pasar a la acción. Podrás hacer más cosas, que no necesariamente significa trabajar más. Ganar, ganar. ¿Quieres información? Escríbeme.

Aprender, sin poner en práctica

No importa en qué etapa de tu negocio estés, siempre sientes que hay algo que puedes aprender que te llevará al siguiente nivel. Lo entiendo.

El error está en que compras y compras cursos, pero no estás llevándolo a la práctica. Solemos pensar que ese curso al que asistiremos, será la solución para tu problema actual. Creemos que la próxima compra es la respuesta a tus problemas.

Y sólo lo será si tienes tiempo de involucrarte a profundidad y ponerlo en práctica.

Prueba esto:

Te recomiendo que con cada curso que compres, te asegures de reservar un tiempo en tu horario para no sólo seguir el programa sino para realmente implementar las cosas que aprendes.

Y antes de comprar piensa si lo que te enseñarán está alineado con tus objetivos; si realmente te ayudará a conseguir esas cosas pendientes de tu lista o si es “relleno”.

En resumen…

Se trata de que te saques de la cabeza los conceptos que solemos tener de cómo ser más productivos. Sólo porque esté sonando por ahí un método, no significa que vaya a funcionarte (y también está bien). Tampoco quiere decir que no tengas solución.

Cuando escuches una nueva fórmula mágica, analiza si aplica para tu modelo de negocio, tus horarios, tu forma de trabajar; y adáptalos.

Espero estas recomendaciones de qué hacer para incrementar tu productividad, te sean útiles.